VIAJARON A COLOMBIA PARA COMPETIR Y TERMINARON COCINANDO PARA LOS DAMNIFICADOS DEL TERREMOTO
Mariano Hruza y Rubén Ortíz, dos cocineros de Sáenz Peña, habían viajado para participar en una competencia internacional de asadores en Palmira.
Lo que debía ser un viaje para representar a la ciudad en una competencia gastronómica internacional terminó convirtiéndose en una experiencia que difícilmente olvidarán. Mariano Hruza y Rubén Ortiz, dos empresarios gastronómicos de esta ciudad, viajaron a Colombia para participar en un encuentro de asadores parrilleros y terminaron poniendo sus conocimientos de cocina al servicio de las personas afectadas por el terremoto que sacudió la región el 10 de agosto.
Ambos habían sido invitados a participar en una competencia que estaba prevista entre el 14 y el 17 de agosto en el Coliseo de Feria de Palmira. Sin embargo, el terremoto modificó todos los planes. El fenómeno provocó una situación de emergencia en distintas localidades y obligó a desplegar operativos de asistencia. Ante ese escenario, los cocineros chaqueños decidieron quedarse en Colombia y colaborar con las tareas humanitarias.
"Desde el aire vimos los efectos del terremoto"
En diálogo con NORTE, Mariano Hruza relató el momento en que comenzaron a dimensionar la gravedad de lo que estaba sucediendo. "Cuando estábamos sobrevolando con el avión sobre la localidad de Cali, se podía ver desde el aire los efectos del terremoto. Los edificios se movieron y muchos de ellos colapsaron, llegando a derrumbarse por completo. Es algo que jamás olvidaré", contó.
La situación generó temor entre los pasajeros del avión, que se encontraba próximo a aterrizar. "Esas imágenes hicieron que todo pasajero del avión quedara invadido por el temor, porque estábamos a punto de aterrizar y nos tuvieron un rato largo por el aire hasta que nos dieron pista y pudimos bajar", recordó Hruza.
El contingente que viajaba desde Argentina estaba integrado por cinco personas. Al llegar al aeropuerto de Cali se encontraron con un escenario de incertidumbre y preocupación. "Estábamos muy conmovidos ni bien bajamos del avión. Toda la gente que estaba en ese aeropuerto no sabía qué podía pasar. Era una angustia y un descontrol. Las autoridades no te decían nada para no generar más temor", relató.
El viaje cambió de rumbo
En ese momento, el objetivo de competir pasó a un segundo plano. "Ni bien nos bajamos del avión en el aeropuerto de Cali ese día del terremoto, no pensamos dos segundos y nos sumamos a las tareas humanitarias. No quisimos volver, porque dijimos que el compromiso era con esa gente que la estaba pasando muy mal, sobre todo quienes habían sido afectados directamente por el fenómeno", explicó Hruza.
Junto con Rubén Ortiz, especialista en asados, se pusieron rápidamente el delantal y ofrecieron su experiencia para colaborar con las autoridades de Palmira. Los cocineros se incorporaron a un grupo de voluntarios que quedó a cargo de la preparación de alimentos para las personas afectadas y quienes trabajaban en las tareas de emergencia.
Más de 1700 platos por día
La cocina se convirtió así en una de las principales tareas del contingente chaqueño. "Con Rubén, el cocinero especialista en asados, nos calzamos rápidamente el delantal y nos pusimos a disposición de las autoridades de Palmira. Junto con otros voluntarios nos encargamos de la cocina y llegamos a preparar platos para más de 1700 personas por día", contó Hruza.
Las jornadas comenzaban temprano y se extendían hasta la noche. "No podíamos creer lo que estábamos pasando. Fue algo que te marca para toda la vida, de esto no te olvidás jamás", afirmó.
Durante esos días prepararon diferentes comidas destinadas a quienes habían quedado sin techo, a los rescatistas y a las personas que llegaban hasta los campamentos de emergencia en busca de alimentos. "Nos quedamos a ayudar junto con Rubén y los integrantes del grupo. Trabajábamos desde la mañana temprano hasta la noche, preparando toda clase de comidas para la gente que se quedó sin techo, para los rescatistas y para todos los que se acercaban al campamento de campaña por una ración de alimento", relató.
Cuatro días de trabajo solidario
La participación en las tareas humanitarias se extendió durante cuatro días de intenso trabajo. Recién el viernes recibieron la indicación de que podían tomarse un descanso y regresar. Después de esas jornadas, Hruza y Ortiz decidieron emprender el regreso a la Argentina. Finalmente, arribaron el viernes a última hora al aeropuerto de la provincia de Córdoba, dando por concluido un viaje que comenzó con la expectativa de participar en una competencia gastronómica y terminó transformándose en una experiencia de solidaridad y compromiso.



















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