“EL RUGBY ES UN MEDIO PARA CREAR MEJORES PERSONAS”
El head coach del seleccionado argentino de rugby relata lo que significó pasar de jugador a entrenador, la cultura y estilo de juego Puma, y el liderazgo frente a un grupo.
Tenía 37 años cuando Felipe Contepomi decidió cerrar su etapa como rugbier profesional y finalizar su carrera de forma amateur en el club donde empezó su historia: Newman. Una vez culminada la adrenalina de hacer rugby, surgió el desafío de reconvertirse. “No me aboqué al rugby enseguida. Lo primero que hice fue estudiar medicina e insertarme como médico”, dice Felipe, añadiendo lo que implica dejar de ejercer la profesión para un deportista a una edad prematura: “El retiro para la sociedad es pasado los 65 años y el deportista se tiene que retirar 30 años antes. Uno tiene energía, no solo en el deporte, sino en la vida. Por eso la búsqueda es encontrar eso que te moviliza para seguir levantándote. Las cosas que hice estuvieron marcadas por la pasión”. Para llegar a ese punto movilizante, recorrió etapas ligadas al rugby: en 2015 fue comentarista del mundial de Inglaterra para la cadena televisiva ESPN, y en 2016, con la irrupción de la franquicia de Jaguares, el Huevo Hourcade, exentrenador de Los Pumas, lo invitó a entrenar a la Argentina XV. Este hecho encendió la llama para encontrar su vocación postretiro: entrenar. “Cuando era jugador, en charlas que tenía con entrenadores, hubo dos personas (Michael Cheika –ex head coach de Australia y Los Pumas– y Graham Henry –ex técnico de los All Blacks–) que me dijeron: “vos tenés que ser entrenador”. Eso quedó dando vuelta en mi cerebro y cuando reflotó y empecé a ver que podía encontrar la forma de ayudar a otros en la cancha, me embalé”, explica el exapertura y centro de Los Pumas, quien desde finales de 2023 cumple la función de entrenador principal del seleccionado argentino; y sostiene, en diálogo con Página 12, que el rol de dirigir “es un medio para aprender, enseñar y transmitir”.
–¿Hubo un cambio en tu manera de ver las cosas tras el pasaje de jugador a entrenador?
–De jugador pensaba que el rugby se jugaba de una sola manera. Que era la que me gustaba y me sentía más cómodo. Si no se jugaba de esa manera, estaba mal jugado el deporte. Como entrenador, me di cuenta de que lo lindo son las distintas estrategias y concepciones de juego. Que se pueden hacer mejor o peor, pero no por eso es malo o bueno. La idea es buscar la mejor estrategia según los jugadores que se tienen.
–¿Cómo es encontrar esa versatilidad dentro de la cultura Puma?
–Los Pumas y cualquier equipo, por caso Los All Blacks, Inglaterra o Francia, tienen un ADN marcado. Históricamente, vas afuera y te van a hablar del scrum, el maul y la defensa. Las tres banderas. Para nosotros es importante respetar ese ADN histórico. Está lo que uno puede aportar desde su idiosincrasia. Si queremos jugar a lo Sudáfrica, no tenemos esos jugadores para hacerlo. Pero tenemos jugadores habilidosos, rápidos, que pueden mover la pelota. Para ganarle a los mejores, hay que intentar encontrar esa identidad de juego dependiendo de los jugadores que tengas. Si mañana voy a entrenar a Sudáfrica, no creo que vaya a jugar distinto a lo que juega hoy porque funciona.
–¿De qué manera Los Pumas están buscando desarrollar su juego?
–Nosotros lo llamamos un juego de movimiento al espacio. Puede ser con las manos, los pies, pero en algún lado tiene que haber un espacio. Para eso tenés que ser dinámico y ahí es donde empieza el rol de los backs. Pero te digo que el mayor esfuerzo lo hacen los forwards (delanteros), porque les pedimos que empujen, que sean sólidos en el scrum y en el maul, y aparte que se movilicen. Encontrar el balance entre potencia, fuerza y movimiento no es fácil. Tenemos la suerte de que tenemos jugadores que entienden nuestra filosofía y saben que cuando vienen a Los Pumas, este es el estándar que nosotros demandamos.
–Además, comentabas que te apasiona mejorar al jugador…
–Cuando hablo de mejorar al jugador, me refiero a mejorarlo desde lo personal. Es importante entender la singularidad de cada uno para ayudarlo a mejorar en todo aspecto: el juego y, sobre todo, lo humano. El deporte es un medio y no un fin. El rugby es un medio para crear mejores personas para una mejor sociedad. Si vos entrenás a chicos M19, están en el mismo nivel de desarrollo madurativo y en la misma etapa de sus vidas. En Los Pumas tenés a gente de 30 años y chicos de 20. Es entender esos distintos momentos de sus vidas. Hay algunos que necesitan un apoyo, un guía, y hay otros que casi te dicen ellos lo que hay que hacer. No hay una receta única. No es un enlatado.
–¿Qué comportamientos crean la cultura de equipo de Los Pumas?
–Nos pusimos de acuerdo sobre cómo queremos vivir. Bajo qué valores. Eso lo decidieron los jugadores. Qué es lo que ellos quieren ser. Una vez que eso está escrito en papel y es tangible, viene la parte más difícil, que es hacer lo que dijimos que íbamos a hacer. Lo llevamos al llano; pusimos comportamientos para el entrenamiento, el partido, la convivencia, cuando no estamos juntos. Creamos expectativas que son señales de tránsito que te guían en el camino. Entendemos que no todos vamos a hacer lo correcto todo el tiempo. La revaluación no es tanto sobre el resultado como sobre nosotros mismos.
–¿Es complejo crear ese objetivo común?
–Por eso el trabajo de cultura lo explicitamos y no queda en lo que uno interpreta o piensa, que puede ser diferente a lo que puede interpretar o pensar el otro. Cuando hicimos el primer trabajo de cultura sobre nuestros propósitos y cómo queríamos vivir, les dije: “Qué bueno que estemos alineados sobre lo que yo pienso y quiero ser, porque si no, les tengo que dar la mano, decirles gracias y hasta acá llegamos”. Porque si va contrapuesto a lo que uno piensa y siente, es difícil liderar y entender lo que necesitan tus liderados. Si tus liderados quieren otra cosa de lo que vos querés, es imposible liderarlos.
–¿Cómo es liderar personas con la irrupción de la Inteligencia Artificial?
–El uso de la tecnología es una de mis debilidades, y trato de recibir ayuda y aprender. A la IA vos la educás y acelera procesos. Es el futuro y el presente. Pero el factor humano es irremplazable. Podés hacer un speech motivador con IA, pero si no sale del corazón, es difícil. El amor y los sentimientos se tienen que seguir expresando. Si le tengo que dar un consejo a un entrenador, es que aprenda a entrenar, a corregir y a reforzar conceptos en la cancha y no esté tan pendiente de las computadoras. Es difícil que los chicos aprendan con la tecnología lo que luego tienen que hacer en el campo. Es el balance entre lo que uno hace como humano y potenciarlo con la tecnología.
–Las interacciones de juego son humanas…
–Somos una especie social. Si nos vamos a nuestros antepasados, se juntaban en tribus, porque el que estaba aislado y ermitaño tenía menos chances de sobrevivir que los que estaban juntos. Unos cocinaban, otros cazaban y se cuidaban. Así es como evolucionamos. Las conexiones son la clave de cualquier grupo exitoso. Cuando tenés conexiones humanas, inconscientemente estás preparado para las dificultades de un partido, para ir por más, tratar de lucharla y sacarlo adelante. Eso intangible es importante para mí y se trabaja cara a cara.
–¿Qué lugar le das a la victoria y a la derrota?
–La competencia te ayuda a entender cómo tenés que prepararte. Pero competir no alcanza, sino que hay que prepararse mejor. Aprendimos en cuanto a la recuperación y a entrenarnos con más intensidad. Pequeñas cosas que te ayudan a competir. La frase “se aprende más de la derrota que de la victoria” está buenísima, pero no te queda otra; si perdés y no aprendés, vas a seguir perdiendo. El tema es aprender de las victorias. Cuando se gana, siempre hay algo para mejorar. Si te quedás con solo ganar, los demás te pasan. La clave está en cómo progresás cuando estás ganando. Estas mejoras son por goteo. No sucede de un día para el otro. Si no hicimos las cosas bien, es porque le erramos hacia donde vamos o porque a esto le falta tiempo para que dé la vuelta y empiece a funcionar. Es el arte del coaching. El sistema del rugby argentino se va perfeccionando para mejorar la preparación y poder ser consistentes. La inconsistencia deviene de la relajación.



















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