ARRITMIAS, CAÍDAS Y GRUPOS DE RIESGO: LAS ADVERTENCIAS MÉDICAS SOBRE EL USO DE LAS TASER
El cardiólogo Orlando Querencio analizó el funcionamiento de las pistolas Taser incorporadas por la Policía del Chaco y explicó cuáles son los principales riesgos asociados a su utilización, especialmente en personas con enfermedades cardiovasculares.
La incorporación de las primeras pistolas Taser a la Policía del Chaco abrió un nuevo capítulo en el debate sobre el uso de dispositivos electrónicos de inmovilización. Mientras el Gobierno provincial sostiene que se trata de una herramienta de menor letalidad destinada a reducir el empleo de armas de fuego y el Comité para la Prevención de la Tortura expresó reparos sobre su implementación, el médico cardiólogo y policía retirado Orlando Querencio aportó una mirada médica y operativa sobre los efectos que produce la descarga eléctrica en el organismo y las situaciones en las que su utilización requiere mayores recaudos.
El efecto inmediato en el cuerpo
Querencio explicó que las Taser 7 generan una descarga inicial de hasta 50.000 voltios, con una corriente de entre 1,2 y 1,5 miliamperios durante un ciclo de cinco segundos, cuya finalidad es provocar una incapacitación temporal. Según detalló, el mecanismo de acción consiste en saturar la transmisión neuromuscular, lo que produce una contracción generalizada del cuerpo e impide realizar movimientos voluntarios.

"Esa saturación provoca una tetania generalizada. El cuerpo queda rígido, la persona pierde completamente el control muscular y cae sin posibilidad de protegerse", describió. En ese sentido, recordó que durante los entrenamientos los propios operadores reciben la descarga para conocer sus efectos y minimizar riesgos durante los procedimientos, ya que una de las lesiones más frecuentes puede producirse por el impacto de la caída. Además, indicó que el dispositivo puede utilizarse mediante el disparo de dardos o por contacto directo con la piel, modalidad que, según explicó, puede ocasionar quemaduras de primer o segundo grado.
El riesgo cardiaco
Respecto de las posibles complicaciones cardíacas, el especialista sostuvo que los manuales del fabricante recomiendan evitar el impacto sobre la región precordial y extremar los cuidados en personas con enfermedades cardiovasculares o bajo los efectos de drogas. También señaló que la capacitación del personal resulta determinante para reducir riesgos durante la utilización del dispositivo.
Consultado sobre la posibilidad de que una descarga desencadene una arritmia o un paro cardíaco, Querencio afirmó que, según su interpretación de la bibliografía médica, existe solo un caso publicado que vinculó una muerte con la utilización de una Taser en un paciente con antecedentes cardíacos y consumo de drogas.
Personas con dispositivos implantables
El médico indicó que uno de los principales grupos de riesgo está conformado por personas con enfermedades cardíacas preexistentes, motivo por el cual los manuales de uso incluyen advertencias específicas para estos pacientes. También mencionó que quienes se encuentran bajo los efectos de sustancias psicoactivas presentan una mayor vulnerabilidad frente a las descargas eléctricas.

Sin embargo, aclaró que la situación es diferente para quienes poseen marcapasos o desfibriladores implantables modernos. Según explicó, estos dispositivos incorporan desde hace más de dos décadas sistemas de protección electromagnética que reducen significativamente la posibilidad de interferencias provocadas por fuentes externas de electricidad.
En ese sentido, sostuvo que el mayor riesgo no radica en el implante en sí mismo, sino en la enfermedad cardíaca de base que motivó su colocación, razón por la cual consideró indispensable que el uso de las Taser esté acompañado por protocolos estrictos, capacitación permanente y una adecuada evaluación de cada intervención.
D.N



















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