ZAMORA SE SEPARA, PERO NO TANTO
Santiago del Estero volverá a tener un bloque propio en el Congreso por fuera de Unión por la Patria.
Desde Santiago del Estero
El triunfo de La Libertad Avanza en octubre reacomodará el escenario parlamentario. Por caso, el Frente Cívico de Santiago del Estero que lidera el gobernador y ahora senador nacional electo, Gerardo Zamora, buscará funcionar de manera autónoma pero sin romper con su aliado histórico, el peronismo expresado en el congreso como Unión por la Patria (UXP).
Esta semana circuló el rumor de que Zamora tenía pensado apartarse de UxP y conformar un bloque propio en ambas Cámaras. Desde el entorno cercano al gobernador confirmaron a Página/12 que “es muy probable que eso pase”, aunque aseguraron que los legisladores peronistas, como Emilio “Pichón” Neder, seguirán formando parte del bloque de UxP.
Esto responde más a un armado de las listas electorales que a una especulación con el diario del lunes. Zamora no se presentó como Fuerza Patria en estos comicios y lo hizo con su sello local del Frente Cívico por Santiago. Un legislador santiagueño consultado por este diario recordó que no se trata de ninguna maniobra nueva ni especulativa, y que “el bloque siempre fue Frente Cívico” hasta 2019, cuando se presentó la fórmula del Frente de Todos y se integraron quienes hasta ese momento eran consideradas bancas “aliadas”.
Zamora fue el único gobernador que logró retener todas las bancas para diputados y senadores que se pusieron en disputa el 26 de octubre pasado. El mandatario encabezó la lista para el Senado y consiguió conservar la hegemonía que mantiene en el Congreso desde hace años. En segundo lugar ingresó Elia Esther Moreno y en el tercero, Neder, dirigente peronista histórico de Santiago.
El Congreso será otro desde el 10 de diciembre en adelante, pero para Zamora los siete diputados y tres senadores de la provincia le seguirán respondiendo. El Frente Cívico por Santiago es una alianza en la que el radicalismo y el peronismo conviven bajo la armonía de una conducción. Zamora, militante histórico de la UCR y apodado “radical K” durante los años de la transversalidad de Néstor Kirchner, ha contenido múltiples voluntades territoriales en el armado provincial durante veinte años, lo que le ha dado una plasticidad valiosa en contextos políticos adversos.
Los legisladores santiagueños fueron dialoguistas en el primer tramo del gobierno de Mauricio Macri, dispuestos a conversar leyes, pero fueron abiertamente opositores al gobierno de Javier Milei desde el principio. Desde 2023 votaron en contra de proyectos claves de La Libertad Avanza, como la Ley Bases o el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). En estos dos años, con un protagonismo no menor, integraron el bloque de Unión por la Patria en Diputados y en Senadores, permitiéndole al peronismo opositor contar con el quórum necesario para atravesar sesiones difíciles en el recinto.
En 2013, cuando no pudo ir por un nuevo mandato, Zamora integró una lista legislativa y asumió una banca en el Senado en reemplazo de Daniel Brué. Unos meses después, en el último tramo del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, fue elegido para la presidencia provisional, quedando tercero en la línea de sucesión.
Las semanas han disipado el clima de derrotismo del gobierno, el contexto es otro. Tras la victoria legislativa, el presidente convocó a gobernadores para dialogar y Zamora fue uno de los presentes, como ya lo había hecho en otras oportunidades. El gobernador santiagueño ha sido crítico y, al mismo tiempo, ha mostrado voluntad para involucrarse en negociaciones o conversaciones sobre temas que considera relevantes para la provincia. En este caso, trascendió - como una lectura posible de la escisión del bloque - que la atención de las próximas semanas estará puesta en los nuevos pliegos de la Corte Supreman. Cristina sigue de cerca el tema. Para el gobierno nacional, la conversación no es un mal escenario: ya acumula dos derrotas con los pliegos de Manuel García-Mansilla y Ariel Lijo, y no puede permitirse otro revés.
En el plano más político-personal, la relación entre el gobernador santiagueño y los cortesanos no fue la mejor en estos años. En enero de 2023, Zamora denunció penalmente a Silvio Robles, vocero del presidente de la Corte, Horacio Rosatti. La presentación fue por los delitos de “tráfico de influencias e incumplimiento de los deberes de funcionario público”, tras la filtración de unos chats entre Marcelo D’Alessandro, por entonces ministro de Seguridad porteño. Por esos días, la Corte estaba bajo presión por los pedidos de juicio político a sus integrantes y por un fallo a favor de la Ciudad de Buenos Aires sobre fondos de coparticipación. “Hoy no solo vemos amenazado un pilar fundamental de la Nación, que es el federalismo, sino que, además, frente a este hecho, se ve en crisis la institucionalidad misma del país y la vigencia del Estado de derecho”, expresó Zamora en sus redes. Todo ocurrió después de que se conocieran los chats y audios del viaje privado que un grupo de jueces realizó a Lago Escondido. Con la victoria de Milei, esos dos temas que incomodaban a la justicia salieron de la agenda.
Además de las negociaciones por los pliegos de la Corte, otra lectura sobre el regreso del bloque propio del Frente Cívico al Congreso apunta a las supuestas aspiraciones de Zamora para las presidenciales de 2027. Contar con tracción propia no solo mejora las condiciones de negociación, sino que también eleva el perfil en un escenario de post-polarización cada vez más ruidoso y fragmentado. El rumor de la ambición presidencial no es nuevo: fue desmentido en varias oportunidades y circula desde hace más de una década. Cada tanto, algún medio nacional revive la duda. Sin embargo, la noche del 26 de octubre, cuando Zamora retuvo las bancas del Congreso y celebró la continuidad de su proyecto político en la provincia, nadie de su entorno cercano salió a desmentir esas versiones.



















)
