LA COSECHA SOJERA, A PLENO PERO LOS ALTOS COSTOS CONDICIONAN LA RENTABILIDAD
La ventana de sol posibilitó que se retome la trilla de soja en gran parte de la provincia del Chaco y de provincias vecinas. Hay una fuerte demanda de camiones para transportar la producción y vuelve un tema crucial: los costos.
Las rutas y caminos están repletas de camiones que marchan hacia los puertos y grandes acopios cargados con soja. La campaña tiende a ser variable, dependiendo de cada. Por ejemplo, cerca de Quimilí se cosecharon 4000 kilos por hectáreas, en zona de Gancedo 2900 y en Formosa, solo 1200 kilos.
Pero en sí, la cuestión de los costos pasa por lo que se suma en la balanza y desequilibra la rentabilidad del productor.
Veamos el caso que nos cuenta el ingeniero agrónomo Miguel Ángel Kolar, que asesora a una empresa chaqueña que siembra en tres provincias y, a la vez, es conocedor del tema porque es productor agropecuario.
Kolar advierte que el incremento del precio del gasoil, derivado del conflicto internacional en Medio Oriente, provocó un fuerte aumento en los costos de transporte y redujo drásticamente la rentabilidad de los productores.
"El aumento del flete por el aumento del precio del gasoil, originado por el conflicto con Irán, Estados Unidos e Israel, realmente nos quitó mucha rentabilidad, sobre todo en cultivos como el maíz", señala.
CUÁNTO LE QUEDA AL PRODUCTOR
Kolar explica que "una cosa es lo que vale en Rosario y otra cosa es cuánto le queda al productor en el campo", al remarcar que el precio final debe descontar flete e impuestos.
Según detalla, el transporte del girasol pasó de "$60.000 o $70.000 a $80.000 y $90.000 por tonelada, lo que generó un incremento de entre 40% y 50% en el costo del flete". En maíz, que un aumento de $30.000 en la tarifa representa "$240.000 más por hectárea de costo".
"El margen queda en cien dólares o menos. En esta coyuntura es inviable", sostuvo el profesional. También señaló que el incremento de los costos impactó en los alquileres rurales, debido a que "el productor tiene que vender mil kilos para pagar 700 kilos de alquiler".
En ese contexto, afirma que entre mayores gastos de transporte y alquiler "nos saca 150 o 160 dólares por hectárea".
EL GOBIERNO LIBERÓ TODO, PERO NO BAJÓ LOS IMPUESTOS
El analista que forma parte de la mesa técnica y productiva de Agroperfiles habla también de lo que implica producir bajo estas circunstancias. Sostiene que cualquier aumento de impuestos termina repercutiendo directamente en el precio que recibe el productor. "Siempre cualquier cosa que le pase al grano lo paga el productor", asegura. En ese sentido, explica que cuando se incrementan los costos industriales o logísticos "el que compra la soja tiene que comprar más barato".
"El precio de venta es internacional, no le interesa lo que pase en Argentina", señala Kolar, al comparar la situación local con otros países productores. "El gobierno liberó todo, pero no bajó los impuestos. Seguimos teniendo retenciones y créditos caros", cuestiona.
"Mientras no bajemos la tasa del crédito a un dígito anual vamos a seguir teniendo inflación", plantea. Además, afirma que muchos bancos no comprenden la realidad del sector ni instrumentan políticas hacia el sector. "¿Si te pasa una realidad en la cosecha, y tenés la realidad de tus números que dicen que sacaste 8000 kilos de maíz por hectárea y ganaste 70 dólares nada más, te va a entender el banco?", se pregunta.
"SI EL GRANO ESTÁ HUMEDO, EL SECADO LO PAGA EL PRODUCTOR"
En plena trilla de soja, Kolar describe las complicaciones que trajeron generadas las lluvias y el estado de los granos. Explica que muchos productores decidieron avanzar con la cosecha antes de nuevos temporales, aunque el buen tiempo reina en toda la región, aun cuando parte de la mercadería presentaba humedad o granos verdes.
El ingeniero aclara que el grano verde recibe castigos comerciales y que, además, la mercadería húmeda directamente no es aceptada en puerto. "Eso va a una planta de acondicionado y tienen que secar la mercadería para que entre con 13,5 de humedad".
También indica que "cada punto está hoy en 5 dólares, por lo que una soja con tres o cuatro puntos por encima de la tolerancia puede sumar 20 dólares más por tonelada" en costos adicionales.
Kolar habla además del fenómeno fisiológico provocado por la sequía de febrero y marzo y las posteriores lluvias. "La chaucha creció con estrés y tiene menos tamaño del que tenía que tener". Según dice, la humedad hizo que muchas vainas se abrieran y el grano comenzara a brotar. "Estamos perdiendo plata por todos lados y vamos a quedar con mucha menos rentabilidad de la esperada", advierte.
PARAGUAY, MODELO COMPARATIVO PARA EL SECTOR
Asimismo, el ingeniero Kolar compara la situación del país con la de Paraguay, y sostiene que allí los productores logran mejores márgenes aun con menores rindes. "Ellos sacaron 200 kilos menos que nosotros y ganaron 300 dólares más por hectárea", dice al referirse a productores paraguayos de la zona de General Díaz.
"La principal diferencia está en la carga tributaria -dice- para ellos hacer soja es viable y para nosotros no", remarca. También destaca que en Paraguay "no quieren que el Estado les haga rutas, quieren que no les cobren impuestos".
En ese sentido, insiste que la baja presión fiscal permitió generar desarrollo económico y crecimiento urbano. "En 34 años hicieron una ciudad de 40.000 habitantes", comentó al mencionar localidades menonitas del Chaco paraguayo.
Kolar también describe experiencias cooperativas y asociativas en Brasil y Paraguay, donde pequeños productores se integran para comprar insumos y desarrollar industrias locales. "No exportan trigo, exportan fideos", ejemplifica. A su entender, esos modelos permitieron agregar valor y generar empleo en regiones productivas. "Nosotros vendíamos algodón y ellos transformaron eso en industria", dice.
La necesaria apertura del mercado
SÁENZ PEÑA(Agencia). Al hablar sobre la necesidad de establecer estrategias para el crecimiento del sector productivo primario, Kolar reclama mayor presencia del Estado. Pero no con sus intervenciones, sino en materia de gestión comercial y apertura de mercados internacionales. "No queremos plata, queremos gestión", sostiene. "Queremos que nos abran puertas comerciales y que digan que Argentina posee ventajas ambientales y productivas que no logra posicionar en el mundo".
En ese ámbito, señala con orgullo que el algodón chaqueño tiene "la huella de carbono más baja del mundo", pero esa información "no llega a las grandes marcas internacionales. "¿Vos creés que Adidas o Nike saben que producimos algodón con menos costo ambiental? No lo saben", asegura el técnico del Grupo Agroperfiles.
Por eso "necesitamos que "el gobierno salga al mundo a ofrecer lo que producimos".
D.N



















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