EL REALITY DE LOS DT: “EL QUE NO GANA, QUEDA EN PLACA”
El fútbol argentino ha dejado de ser un deporte para convertirse en un reality show de convivencia extrema al estilo Gran Hermano.
Al igual que en GH, cada semana se va un DT. Ya no importa el 4-4-2, la presión alta o el enganche; lo único que cuenta es quién es el próximo en agarrar la valijita, cruzar la pasarela y abandonar la casa... perdón, el club.
En la AFA ya no se sortean árbitros, se sortean las nominaciones. Santiago del Moro debería conducir las conferencias de prensa, entrando al vestuario con el sobre plateado para decirle al DT de turno: “Fernando, por decisión del público y del presidente que no te quiere pagar el contrato, debés abandonar la casa de Gimnasia”.
La Placa de Nominados:
Esta temporada del Apertura 2026 viene con un rating de despidos altísimo:
· Damián Ayude (San Lorenzo): Fue el participante que “no dio contenido”. En el Bajo Flores el rating bajaba y la producción decidió aplicar la fulminante. Ahora su lugar lo ocupa Gustavo Álvarez, que viene con el “shippeo” de la gente bajo el brazo.
· Hugo Colace (Atlético Tucumán): No logró superar la prueba del líder. Lo nominaron por “falta de afinidad” con el arco contrario. Entró Falcioni, un histórico del reality que ya sabe dónde están escondidas las cámaras y todas las mañas del juego.
· Favio Orsi y Sergio Gómez (Newell’s): Quisieron jugar en dupla, como esos gemelos que intercambian lugares para confundir al resto, pero la gente no les compró el personaje. El público decidió que abandonaran Rosario y Kudelka entró por el repechaje, con mucha información de afuera.
· Fernando Zaniratto (Gimnasia LP): Fue el momento más polémico. El tipo levantó el rating, pero la producción decidió que su perfil no daba para la final. Fue como cuando sacan a un favorito por un exabrupto: te deja el programa vacío, pero manda el que pone la guita.
· Guillermo Farré (Aldosivi): En “La Feliz” no hubo final feliz. Farré quedó en placa, no lo salvó ni el líder de la semana y tuvo que caminar por la pasarela marplatense directo al panel de los desempleados.
· Marcelo Gallardo: Hizo la gran “Alfa”. Entró como el dueño de la casa, se puso la bandana de favorito, pero un par de roces con la convivencia y un triunfo de Vélez lo sacaron de juego antes de lo esperado. En su lugar entró el Chacho Coudet gritando “¡Locura!”, un perfil mucho más funcional al show que pide la tribuna.
· Eduardo Domínguez (Estudiantes): Aplicó la espontánea. Se fue antes de que lo echen, buscando nuevos horizontes en el exterior, como el participante que se aburre y dice: “Yo me voy porque extraño a mi perro... y porque en el Mineiro pagan en reales”.
El VAR: el Gran Ojo y el Confesionario
En nuestro fútbol, el VAR ya no revisa offsides, es el Confesionario. El técnico mira a la cámara y espera que el Big le diga: “Recordá que estás prohibido de hablar del mundo exterior... y de pedir refuerzos”.
El Ojo que todo lo ve ya no es Dios, es la tabla de los promedios. Los dirigentes, sentados en el living con el control remoto, votan por SMS: “TÉCNICO al 9009”. Lo peor es que los que se quedan están en placa todas las semanas. El entrenamiento de los lunes ya no es físico; es una sesión de terapia para ver si pueden aguantar siete días más sin que el presidente les apague la luz de la oficina.
Reflexión final:
Estamos ante un récord mundial: 11 técnicos afuera en 15 fechas. A este ritmo, para la final del torneo, el banco de suplentes no lo va a ocupar un entrenador, sino una app que decida los cambios según quién hace más “match” con la hinchada.
Así que, señores directores técnicos, preparen el speech de despedida: “Me voy feliz porque fui yo mismo, gracias a mi comunidad que me bancó... ¡Aguante el fútbol, Big!”.
Un consejo final: no se encariñen con el utilero ni con el alcanza pelotas. Porque en el fútbol argentino, el DT que no da rating... queda nominado.



















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